Caso por aquí, trama por allá… son tiempos convulsos en el panorama político español. Parece ser que el Partido Popular ha decidido querellarse contra el Partido Socialista por “financiación ilegal, cohecho y tráfico de influencias”. A esa querella se le suma la petición al presidente del gobierno de dimitir de su cargo. Su secretaria general, Cuca Gamarra, asegura que dicha maniobra se realiza con el fin de que se investigue “un escándalo sin precedentes”.
Llevamos casi un año desde que la investidura de Pedro Sánchez Castejón. El próximo 16 de noviembre se cumplirán doce meses de lo que algunos denominaron “una traición a España”. Un PSOE, con su candidato a revalidar la presidencia, consiguió 179 votos del Congreso para hacerse con la Moncloa. Dicha proeza no se entendería con diferentes pactos entre los socialistas y las diferentes fuerzas nacionalistas que integran el hemiciclo.
El caso es que, pactos a parte, el presidente Sánchez se encuentra con una situación poco cómoda tanto a nivel personal cómo político. Su amada esposa, con una investigación en curso por diferentes actuaciones presuntamente irregulares. Por otro lado su partido, del que posee un control más que absoluto, relacionado con múltiples tramas de corrupción. Se mire por donde se mire uno puede pensar que no va a poder salir de esta. Pues permítanme decirles que están ustedes muy equivocados.
Con una prensa medio subvencionada y medio amordazada he llegado a la conclusión de que el gobierno de España va salir airoso de toda esta desagradable situación. Por otro lado, el Partido Popular, va a tener que hacer algo que entre el sector más radical se lleva pidiendo durante meses: Una moción de censura. Dicha maniobra política no cuenta con la cifra mínima de 176 diputados a favor para que ésta acabe prosperando. Aún así tendremos que ver cómo va avanzando la tensa relación entre Junts per Catalunya y el PSOE y cuáles son los compromisos que los de Ferraz han cumplido.
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