Este es un escrito para poner de manifiesto el porque hay personas que solo gobiernan desde el odio. Dicha persona es el señor Joan Ignasi Elena, hasta hace unos días conseller d’Interior del govern.

El director general de los mossos Eduard Sallent(izquierda) acompañado del conseller Elena en la rueda de prensa del viernes pasado. Foto: Europa Press
Es 8 de agosto y el MHP Puigdemont ha anunciado su regreso. Se ha desplegado un dispositivo de casi 400 agentes para capturar al president. Cualquier diría que se avecina un atentado en vista de la presencia de los mossos. Tal es la paranoia que se cierra el acceso al parc de la Ciutadella.
Nos adentramos a las 9 de la mañana cuando Carles Puigdemont hace su aparición estelar en el escenario preparado en Arc de Triomf. Allí le esperan miles de seguidores y compañeros de partido con mucha energía. Pasan unos diez minutos y de repente el president abandona el atril para despedirse de la multitud. Nadie sabe que ha pasado pero el líder de Junts vuelve a estar ilocalizable.
Una nueva movilización se da lugar en Ciutadella, ubicación que pasa a estar abierta al público. De repente los mossos empiezan a efectuar cargas contra unos manifestantes pacíficos. Dicha actuación acaba con muchas personas afectadas por el rocio injustificado de gas pimienta a manos de los agentes.

Miembros de la Joventut Nacionalista de Catalunya atendiendo a la prensa después de recibir gas pimienta
En conclusión: Un cuerpo tan prestigioso cómo los Mossos d’Esquadra cuya imagen se ha visto degradada fruto de una gestión desastrosa a manos del conseller Joan Ignasi Elena. Un señor que carece de empatía hacia cualquier persona afectada. Me pregunto si hubiese dado la misma orden al encontrarse algún familiar suyo entre los manifestantes. Veremos si lo llevan a los tribunales y se lleva una buena condena.
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